Tras los desastrosos resultados del Partido Socialista en las elecciones autonómicas y municipales del pasado domingo 22 de Mayo, es necesaria una profunda refundación del partido no ya de cara a las elecciones generales del 2012, si no, a medio plazo para volver a ser el partido de referencia de los trabajadores.
A mi parecer, esta refundación tiene que producirse a en tres fases:
- Refundación Ideológica: El PSOE a lo largo de sus 132 años de historia ha pasado por tres versiones del socialismo (bolcheviquismo, keynesianismo y tercera vía) que han quedado obsoletas. Alfonso Guerra en una entrevista que circula por la red plantea que el reto del socialismo en el siglo XXI es la emancipación de los seres humanos, entendiendo por ello “Que no haya ningún que dependa de otro sin querer depender, es decir, que nadie tenga tanto como para tener capacidad de arrodillar a nadie y que nadie tenga tan poco como para sentir la humillación de arrodillarse delante de nadie”. Creo que este debe ser el punto de partida. En el trabajo de esta refundación ideológica creo que podemos apoyarnos en movimientos como el 15M o el Foro Mundial Social y deberíamos debatir cuestiones como la nacionalización de la banca, el impuesto sobre transacciones financieras o formas de crecimiento (o decrecimiento) sostenible entre otras.
- Refundación Estructural: Si queremos ser un partido que marque diferencias en el siglo XXI no podemos quedarnos solo en la refundación ideológica. Es necesaria, también una refundación estructural, que venga a evitar que el poder de decisión se concentre en unos pocos y que tenga un sistema piramidal más propio del Partido Estalinista que de un partido del siglo XXI. Para ello, creo que frente a la democracia representativa que en la actualidad organiza nuestro partido deben aparecer nuevas formas que den mayores cuotas de poder a las bases ya sea a través de primarias, listas abiertas u otras formas de participación que deberían ser estudiadas.
- Refundación de Personas: En ultimo lugar, y quizás lo menos importante es necesaria una renovación de personas. Una de las características fundamentales del liderazgo (según plantea Felipe González en su libro Mi idea de Europa) es la creencia en el proyecto. Si planteamos un proyecto nuevo no podemos esperar que las personas que lo defiendan y lideren sean las mismas.