En Español “hacerse el sueco” significa dar a entender que alguien se hace el sordo o finge no entender para, de ese modo, evitar asumir una responsabilidad.
Sin embargo, en este caso, no me refiero a la elusión de una responsabilidad sino a la adopción del modelo sueco, claramente socialdemócrata, para lograr deducir el déficit económico y generar empleo. Ante la grave crisis que sufrimos, el gobierno español, liderado por José Luis Rodríguez Zapatero, ha decidido recortar el déficit reduciendo el gasto público social (pese a que ya era el más bajo de la UE-15) y aplicar reformas inspiradas en dogmas neoliberales (laboral, convenios colectivos,etc.). La justificación para la aplicación de estas medidas es la presión de los mercados financieros. Este argumento no es válido porque la preocupación de los mercados financieros no es tanto el tamaño del déficit como el crecimiento de la economía y su estabilidad, lo cual depende primordialmente de la demanda existente en el país y dado que el gasto público es uno de los factores más importantes para configurar la demanda (al menos en momentos de crisis) la reducción del mismo no beneficia el incremento de la demanda ni consecuentemente el crecimiento económico y la confianza de los mercados.
Frente a este tipo de medidas neoliberales, considero que la mejor forma de reducir el déficit (y lograr un crecimiento económico y un decrecimiento del desempleo) es una reforma fiscal que propusiera una carga impositiva más justa y progresiva. Si tuviéramos una Política Fiscal como la de Suecia ingresaríamos 200.000 millones de euros más con lo que lograríamos disminuir el déficit y crear empleo. Además si se incrementase la población adulta que trabaja en los servicios públicos del estado de bienestar (educación, sanidad, a formación profesional, servicios sociales, etc.) del 10% actual al 25% (caso de Suecia) se podrían crear más de 5.000.000 de puestos de trabajo lo que resolvería el problema del paro.
Aplicando estas medidas no solo lograríamos recuperar la confianza de los mercados financieros si no que seriamos fieles a nuestros valores socialdemócratas, la crisis la pagarían los que más tienen y, consecuentemente, también recuperaríamos la confianza de nuestros electores.
PD: Para más información conviene leer esta entrevista al Prof. Vicenç Navarro. http://www.vnavarro.org/?p=5814