viernes, 15 de abril de 2011

Responsabilidades

Hace poco leí el libro ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, en él anima a los jóvenes a indignarse y a no callar ante la nueva dictadura de los mercados. En relación con esto, empiezan a aparecer manifestaciones convocadas por grupos jóvenes, como Jóvenes Sin Futuro o Democracia Real ¡Ya!, que culpan a políticos y banqueros de la situación actual y piden soluciones.

Desde mi punto de vista, es cierto que políticos y banqueros son responsables de la actual crisis económica, pero también lo es el resto de la sociedad que ha tolerado el impulso de las medidas neoliberales que han sido causa de la crisis económica que asola nuestro país.

José Mª Aznar obtuvo mayoría absoluta en las elecciones generales del año 2000. Dos años antes el PP había aprobado una reforma de la Ley de Suelo que simplificaba notablemente la regulación urbanística, lo que sin duda contribuyó a aumentar la burbuja inmobiliaria. Además el programa electoral del PP de ese año, incluía propuestas como la reducción de gasto público; la liberalización de sectores claves como el suelo, la energía, las comunicaciones y otros; o un acuerdo para incrementar la oferta de mercado de suelo.

En Democracia la titularidad del poder corresponde a la totalidad de los miembros de un estado. Los ciudadanos eligen a los que, por cuatro años, serán sus representantes. En la victoria por mayoría absoluta del Partido Popular, esta implícito el apoyo a las políticas neoliberales que proponía este partido.

Por supuesto, yo no creo que haya que permanecer indiferentes ante todo lo que nos rodea por que como dice Hessel “La peor de las actitudes es la indiferencia”. Creo que hay que rebelarse contra aquello que no nos gusta, ya sea dictadura de los mercados, desempleo, precio de la vivienda, etc. pero hay que hacerlo desde una visión autocrítica como sociedad sabiendo que políticos y banqueros no son los malos, que la situación actual es responsabilidad de todos.

1 comentario:

Calístenes dijo...

Indignarse cuando se celebran unas elecciones no debe conducir al “todos son iguales”, ni a quedarse en casa. La indignación con un mundo injusto no debe producir una actitud irresponsable (que llevaría a un mundo aun más injusto).
Pero también es necesario indignarse (y , lo más importante, actuar) cuando no hay elecciones. Las manifestaciones son una herramienta a la que no hay que renunciar. Pero habría que extender la acción política para defender el tipo de mundo que querríamos tener.
Y si lo que está en cuestión es la responsabilidad de los políticos (léase los dirigentes de los partidos), hay que encontrar la manera de ser exigentes con ellos y “ayudarles” a encontrar un camino entre “el dictado de los mercados”.
De los banqueros (mejor, de los intereses financieros, sin control), ni hablo.