Reformar la Constitución parecía la cosa más difícil del mundo. El Partido Socialista llevaba reformas interesantes en su programa en ambas legislaturas. Reforma del senado, cuestión territorial, supresión de la ley sálica, etc. Ante las condiciones nefastas causadas por la crisis económica y la respuesta poco eficiente de un gobierno sin discurso propio, los jóvenes decidieron que era momento de llenar las calles y plazas reivindicando mayor participación y democracia. El gobierno pareció entender el mensaje.
A finales de agosto, el presidente del gobierno nos sorprendía con una reforma constitucional pactada con el PP. No se trata de ninguna de las cuestiones antes planteadas y tampoco puede decirse que sea una victoria de la democracia ni de las reivindicaciones del pueblo. Se trata de una reforma solicitada por unos entes llamados mercados a los que nadie ha elegido pero cuyo poder parece poder decidir si un país se hunde o se forra. La reforma constitucional express que se plantea consiste en poner un techo al déficit público. Esta reforma choca frontalmente con el Estado de Bienestar y puede poner en peligro los servicios públicos como la educación o la sanidad.
Mucha gente no entiende lo que esta reforma implica. Lo voy a explicar utilizando un ejemplo muy simple. Pongamos que un gobierno tiene cien mil euros, por una parte existe un hospital público que necesita ese dinero para poder seguir prestando un servicio de calidad, por otra parte nuestros acreedores requieren que les devolvamos ese dinero. La actual reforma,da prioridad a los acreedores por lo que el hospital no recibiría ese dinero. Este ejemplo es algo simple y por supuesto la realidad es más compleja pero nos sirve para entender que limitar el déficit (que dado el bajo nivel de ingresos, se traduce en bajar el gasto público, que ya es el mas bajo de la UE-15) puede poner en aprietos el Estado Social como lo conocemos.
Estos días he visto que hay gente sorprendida ante esta medida y que les cuesta entender que un gobierno “socialista” haya llegado a este punto. A mi no me sorprende por que esta medida es el último paso de una larga lista de jugadas que los mercados han ido imponiendo aprovechando se de que el gobierno no parecía tener un discurso alternativo. Mi preocupación reside en que los mercados parecen insaciables y esta visto que los políticos no están por la labor de plantarles cara por lo que si mañana deciden que les preocupa la inestabilidad política de la democracia podemos seguir dando pasos hacia atrás como los cangrejos.
Yo me considero socialdemócrata entendiendo por socialdemocracia utilizar los elementos que nos brinda la democracia para construir el socialismo. Estas ideas parecen muy lejanas a las defendidas en la actualidad por el partido en el que milito. Lamentablemente, parece que Margaret Thatcher y su liberalismo individualista y egoísta se han hecho con el discurso mayoritario de un partido que cada día suena más raro que se haga llamar socialista y obrero. Es una lastima que en un momento como el que vivimos en el que la extrema derecha vuelve a tener presencia en los parlamentos europeos y que crece en EEUU con el nombre de Tea Party, el principal partido de izquierdas de España abrace los dogmas neoliberales dejando de lado el sueño socialista. Me preguntan a menudo, si no me siento representado ¿por qué no me doy de baja? Sinceramente, cada vez es más difícil contestar.
PD: Pese a haber vuelto de Noruega, mantendre el nombre del blog puesto que en escandinavia esta la cuna de la socialdemocracia, y la demostración de que un estado gobernado desde la perspectiva socialdemócrata no solo no es una útopia sino que es la mejor forma posible.
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